Toyota del Perú llevó talleres de movilidad sostenible a ocho regiones —Arequipa, Cusco, Huancayo, Tacna, Trujillo, Piura, Ica y Lima— logrando convocar a más de 2 mil estudiantes de institutos técnicos y universidades.
Más allá de la cifra, lo relevante de este programa es el enfoque: descentralizar el conocimiento técnico en un país donde la discusión sobre movilidad sostenible suele concentrarse en Lima y, muchas veces, en un plano superficial. Aquí el eje estuvo puesto en explicar tecnologías, contextos y limitaciones reales del mercado peruano.
Tecnología, contexto y realismo
Uno de los aspectos más interesantes de estos talleres fue la explicación del enfoque de Múltiples Opciones Tecnológicas, una estrategia que Toyota viene defendiendo a nivel global y que, en el caso peruano, resulta particularmente pertinente. No se plantea una única solución universal, sino un abanico de alternativas que incluyen vehículos híbridos eléctricos autorrecargables, tecnologías a gas natural (GNV) y otras opciones de bajas emisiones.
Desde una mirada técnica, este enfoque reconoce una realidad clave: la transición hacia la carbono neutralidad no depende únicamente del vehículo, sino también de factores estructurales como la matriz energética, la infraestructura disponible, la capacidad económica de los usuarios y las condiciones geográficas de cada región. Pretender una electrificación total sin resolver estos puntos es, en el mejor de los casos, incompleto.
Formación para decisiones futuras
En las sesiones se abordaron conceptos como reducción de emisiones de CO₂, eficiencia energética, impactos ambientales y viabilidad económica, pero también se puso sobre la mesa el rol del transporte en el desarrollo urbano y regional. Este punto es crucial desde una perspectiva académica: los estudiantes que hoy se forman en estas aulas serán mañana ingenieros, técnicos, gestores públicos o tomadores de decisión.
Desde mi análisis, iniciativas como esta tienen un valor que va más allá de la marca. Contribuyen a cerrar brechas de información técnica y permiten que el debate sobre movilidad sostenible se dé con mayor rigor, alejándose del discurso simplista de “una sola tecnología para todos”.
Una base necesaria, no suficiente
Ahora bien, también es importante señalar que la formación, por sí sola, no resuelve los desafíos de la movilidad sostenible en el Perú. Se necesita coherencia entre educación, políticas públicas, incentivos, infraestructura y regulación. Sin embargo, sin una base técnica sólida en las regiones, cualquier estrategia de transición está condenada a quedarse en el papel.
El programa desarrollado por Toyota del Perú durante el 2025 aporta un componente necesario: conocimiento aplicado, contextualizado y descentralizado. No es una solución definitiva, pero sí un paso concreto en una discusión que el país no puede seguir postergando.
